Esta es una de las pocas canciones que tiene doble historia.
Hace ya muchos años, cuando estuve en Tenerife, escuchaba un programa de radio del que no recuerdo el nombre ni de qué iba pero cuya sintonía era esta canción. En ocasiones llegué a pensar que solo quería escuchar el programa por lo mucho que me gustaba la canción que ponían varias veces y eso la convirtió en una de mis canciones.
Los años pasaron y un buen día, hablando de música con un angel caido del cielo me encuentro que esa canción era también una de las suyas. Fue tal la sorpresa que me costó creerlo. Yo pensaba que algo así solo le gustaría a los que la hubieran vivido en su juventud y por lo tanto ya casi centenarios o a alguna moñas de esas que solo leen y escuchan aquello que les dice que existen los principes azules y mamandurrias por el estilo pero no, no era así y volví a creer en la posibilidad de lo imposible.